Amsterdam, más allá de los canales

¿Quién no ha oído hablar sobre esta moderna ciudad? Capital y sede financiera de Holanda y cuna de una importante historia, Ámsterdam es una ciudad radiante y cosmopolita que se reinventa cada día para destacar dentro del Viejo Continente y atraer turismo de diferente tipología. Lo que el viajero se puede encontrar en esta ciudad no es solo lo que se dice… Ámsterdam es mucho más que su Barrio Rojo y sus famosos coffe shops; más que un ambiente distendido y relajado en el que perderse – en el buen sentido de la palabra!- y mucho más que un lugar en el que respirar libertad y tolerancia por doquier. Ámsterdam es la suma de sus museos, de su variada oferta cultural, de sus parques y de su vanguardismo. Una ciudad para vivirla sin excepciones. Y es que en ella se mima al turista de una forma especial.

Bicicletas en Ámsterdam

Las famosas bicicletas de Ámsterdam

Sin miedo a pedalear

Desde luego, existe una excelente red de transportes para moverse cómodamente por Ámsterdam. Metros, trenes -merece la pena visitar la estación central-, autobuses, tranvías, lanchas y ferries se encuentran a disposición de los visitantes permitiéndoles realizar los diferentes trazados turísticos. Pero el mejor medio a través del cual nos moveremos como pez en el agua será la bicicleta, ya que esta ciudad está pensada para moverse en ella. Los alquileres son económicos y permiten disfrutar del ambiente de Ámsterdam en primera persona. Además, supondrá un importante ahorro, ya que los medios de transporte pueden resultar algo elevados.

Rijksmuseum de Ámsterdam

El Rijksmuseum renace espléndido tras su reapertura en 2013

Lo más destacado, con mayúsculas

Si algo no falta en Ámsterdam son los museos. Los amantes de Rembrandt tienen una cita obligada en el Museum het Rembrandthuis. Para deleitarse con el arte moderno, nada mejor que el Stedelijk Museum, sin dejar de lado otro de los más importantes: el Rijksmuseum. Y por supuesto, se recomienda vivamente acudir al Museo Van Gogh, en el que más de doscientas obras del famoso pintor y numerosos dibujos son custodiados en los dos edificios destinados a inmortalizar su creación. Otros museos destacados son el Filmmuseum, dedicado al séptimo arte, y el Madame Tussaud, célebre museo de cera. Otra de las atracciones turísticas de esta ciudad es la Casa de Ana Frank, que en su día fue convertida en museo.

Para los apasionados de la música será imprescindible la sala Concertgebouw y qué mejor forma de visitarlo que yendo a ver algún que otro concierto programado durante la época en la que se viaje.

Finalmente, tras una larga jornada en bicicleta museo tras museo, calle tras calle, merecerá la pena pasar un buen rato en el Jardín Botánico -Hortus Botanicus- . Este singular parque construido en el siglo XVII constituye uno de los más antiguos jardines botánicos de los que se reparten en todo el mundo. Y es por ello que entre sus variedades se pueden encontrar raras y excepcionales especies imposibles de contemplar en otros lares.

Quesería en Ámsterdam

Fábrica de quesos tradicional en Ámsterdam

Comer y beber en Ámsterdam

No puede uno marcharse de esta ciudad sin visitar la fábrica Heineken. Esta conocida marca de cerveza cuenta con su propio museo. Pero desde luego, lo qué más querrá el visitante será deleitarse con una cerveza bien fría, aunque se viaje en invierno…

Y para llenar el estómago, hay infinidad de platos típicos. Pero especialmente se recomiendan el Kaas, platillo formado pos diferentes especialidades de quesos, y su popular sopa de guisantes (Erwtensoep). También son recomendables -imposible no sucumbir- sus Patat, ya que las encontraremos en cualquier parte. Se trata de un buen cucurucho de patatas bañadas en abundancia con diferentes salsas… ¿Quién podría decir que no?

Comer, desde luego, no será un problema, ya que en la ciudad abundan puestos de comida rápida en plazas como la de Leidseplein, Dam y Spui. Pero si tenemos más tiempo para este antiguo placer, el Gartine es uno de los mejores locales. Desayunar, comer o cenar: ideal en cualquier momento. Y es que las calorías no cuentan cuando se está en esta ciudad en la que la vida fluye tranquila y el arte nos acompaña a cada paso