Ávila, ciudad histórica y legendaria

Cuenta una antigua leyenda que, en época medieval, dos amantes abulenses se visitaban furtivamente a través de un pasadizo subterráneo, sorteando así la prohibición impuesta por sus respectivas familias. Dicho pasadizo uniría la Catedral, lugar donde trabajaba Jimeno, con el torreón en el que habitaba su amada Madrona, probablemente el Palacio de los Velada.

Ávila medieval

Ávila, ciudad medieval por excelencia

Esta historia, de irremediable final trágico, parecía tan solo fruto de la imaginación popular hasta que en 2010 se probó la existencia de un túnel de similares características durante unos trabajos de restauración en la Catedral del Salvador. El hallazgo se unía al descubrimiento en ese mismo año de otro túnel, fechado en el siglo XII, que serviría para unir la cabecera del ábside con el antiguo Palacio Episcopal.
Estos dos recientes descubrimientos ejemplifican lo que representa Ávila, la ciudad medieval por excelencia. Su incomparable muralla, su arquitectura monumental y sus calles empedradas han sido testigo silencioso de infinidad de acontecimientos históricos. Sucesivas civilizaciones dejaron su impronta en la ciudad, transmitiéndonos un legado que en pleno siglo XXI aún continúa deparándonos sorpresas.

Murallas Ávila

Las murallas de Ávila en primavera

Lo pétreo (“tierra de cantos”)

La imponente muralla medieval, de 2,5 kilómetros de perímetro, y cuya construcción comienza a finales del siglo XI es, sin duda, la principal seña de identidad de Ávila. La subida al adarve merecería por sí sola una visita a la ciudad. Además de revivir una historia épica de batallas y asedios, la posición elevada nos ofrece unas vistas incomparables de la sierra abulense, el valle Amblés y una preciosa perspectiva de los tejados de la ciudad intramuros, lugar de anidación para cigüeñas y golondrinas.

Observando detenidamente la mampostería también podemos encontrar sorprendentes hallazgos. Estelas y urnas funerarias romanas o esculturas de verracos, de origen vetón, se reutilizaron e integraron con naturalidad en arranques de muros. Cenefas de ladrillo en los remates también nos muestran el paradójico empleo de mano de obra mudéjar en una obra concebida inicialmente para contrarrestar la amenaza musulmana.

Basílica San Vicente

Basílica de San Vicente

La religión (“tierra de santos”)

Quizá su propia disposición fortificada o el riguroso clima invernal contribuyeran a un marcado carácter religioso y espiritual que culmina en la literatura mística y en la figura de Santa Teresa de Jesús. Aunque hoy en la ciudad conviven por igual lo religioso y lo profano, el tañido de las campanas continúa siendo uno de los sonidos más representativos de Ávila, sonido que pautará nuestros tranquilos paseos a través de sus calles empedradas.

Además de la Catedral del Salvador, primera catedral gótica de España, resultan imprescindibles las visitas a otras iglesias extramuros también declaradas Patrimonio de la Humanidad. Las iglesias de San Pedro y San Vicente, en estilo románico, o el Convento de Santo Tomás en gótico isabelino figuran entre las más bellas. Entre las más sorprendentes figura la Capilla de Mosén Rubí, iglesia del siglo XVI en la que diversos historiadores han señalado la aparición de simbología esotérica y masónica.

Catedral Ávila

Procesión de Semana Santa en la Catedral de Ávila

Gastronomía y cultura

En Ávila la tradición histórica impregna también su cultura gastronómica. Platos como la sopa castellana o las patatas revolconas son guisos de origen humilde y pastoril. Lo mismo sucede con las características yemas de Santa Teresa, producto típico de la repostería conventual.

En cuanto a los festejos y tradiciones, además de sus fiestas patronales en honor de la Santa, cada vez adquieren mayor interés otros actos como ferias medievales, mercados de artesanía o visitas teatralizadas a la Muralla, eventos siempre muy ligados a rememorar la vida cotidiana y las distintas culturas que convivieron históricamente en esta incomparable ciudad medieval.