Qué ver en Barcelona: Ruta de Gaudí, el genio de la arquitectura

En 1926 fallece Antoni Gaudí, pero casi un siglo después sus edificios siguen despertando en todo el mundo una admiración unánime. Aunque cronológicamente se sitúe en el Modernismo, la obra de Gaudí resulta imposible de clasificar dentro de un determinado estilo arquitectónico.

La Sagrada Familia, la obra maestra de Gaudí

La Sagrada Familia, la obra maestra de Gaudí

Motivos geométricos del Art Nouveau, edificios historicistas, neogóticos… En sus primeras obras las influencias se suceden y cada proyecto experimenta con nuevas formas y lenguajes. Conforme avanza su carrera, sin embargo, todas sus obras adquieren un sello inconfundiblemente personal, tan genial y único que siete de sus edificios, todos ellos en Barcelona, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad.

Mobiliario, balcones, rejería, chimeneas de ventilación,… Hasta el más mínimo detalle de sus edificios es objeto de diseño. En sentido oeste-este, y sin seguir un orden necesariamente cronológico, la siguiente ruta hace un recorrido completo por las obras del genial arquitecto catalán. Edificios de formas imposibles, mezcla de una imaginación desbordante y una portentosa intuición geométrica y estructural, serán los hitos que marcarán nuestro itinerario por la Ciudad Condal.

Ladón, el dragón mitológico diseñado por Gaudí

Ladón, el dragón mitológico diseñado por Gaudí

Primera etapa. El Gaudí menos conocido. Pabellones Güell y Portal Miralles. Torre Bellesguard y Colegio de las Teresianas

En el barrio de Pedralbes, uno de los más exclusivos aún en la actualidad, encontramos dos obras que Gaudí realizó por encargo de la burguesía catalana:

Para la finca de recreo de Eusebi Güell, actuales Jardines y Palacio Real de Pedralbes, proyectó las caballerizas y la casa del guarda. Estos dos tempranos pabellones, de 1883, aún tienen fuertes influencias orientales. Destaca el trabajo ornamental y la mezcla de materiales: piedra, ladrillo, cerámica vidriada,… y Ladón, el magnífico dragón en hierro forjado que sirve como cancela.

Solo 700 metros más hacia el este (Passeig Manuel Girona, 59) se encuentra otra portada, esta de1901, para la finca del industrial Hermenegild Miralles. Aquí las formas son ya más libres: curvas alabeadas, marquesina en voladizo, arcos lobulados,… El trencadís como revestimiento y la cruz de 4 brazos, presentes aquí también, eran ya referentes claros de su obra.

Más al norte, concretamente en la barriada de Sant Gervasi, se encuentran los dos mejores ejemplos del Gaudí neogótico:

Próxima al límite de la Sierra de Collserola se localiza la Torre Bellesguard, o Casa Figueras, iniciada en 1900. Se trata de una vivienda unifamiliar, desarrollada en altura para disfrutar de mejores vistas. La apariencia exterior se justifica por el antiguo castillo medieval que existió en el solar.

Y solo 1,5 kilómetros más al sur (Ganduxer, 85) encontramos el Colegio Teresiano, este comenzado en 1887. En este caso la austeridad exterior se impone por los requerimientos de la orden religiosa. La decoración se reduce a las almenas, las torres en las esquinas y el fantástico trabajo de aparejo del ladrillo, generador de interesantes composiciones geométricas.

Parque Güell de Gaudí es uno de los iconos de Barcelona

Parque Güell de Gaudí es uno de los iconos de Barcelona

Segunda etapa. El Gaudí más creativo. Parque Güell, Casa Vicens, Sagrada Familia y Escuelas de la Sagrada Familia

La segunda etapa del recorrido se corresponde, quizá, con las obras más personales de Gaudí. En el Distrito de Gracia podemos visitar la Casa Vicens y el Parque Güell, ambas Patrimonio de la Humanidad.

Del Parque Güell siempre se ha destacado su simbología: la serpiente, la salamandra, el círculo y el compás, los signos del zodiaco,… Pero más interesante aún que la decoración y sus símbolos es la magnífica integración entre arquitectura y naturaleza. Formas ondulantes para salvar fuertes desniveles, columnas de piedra que simulan troncos de árboles, espacios que reproducen grutas o cuevas, empleo de piedra del lugar sin tratar,… Incluso aparece el concepto de reciclaje, algo insólito para la fecha: 1900-1914.

La Casa Vicens (Carolines, 24) es muy opuesta conceptualmente. La exuberancia decorativa es la nota dominante en una obra muy temprana, iniciada en 1883. Exteriormente destacan los revestimientos cerámicos con composición en damero o los motivos vegetales en azulejos y elementos de forja. Los interiores también son ciertamente recargados, pero ofrecen todo un catálogo de soluciones decorativas: vidrieras, zócalos de azulejo, maderas policromadas, incluso techos de mocárabes, de clara influencia nazarí.

Vista panorámica de la Sagrada Familia

Vista panorámica de la Sagrada Familia

Esta segunda etapa del recorrido finaliza en L´Eixample con una obra colosal que excede la propia vida de su autor: la Sagrada Familia. En 1.883 comienza la construcción de la cripta y a su muerte, en1926, apenas se habían concluido el ábside y la Fachada de la Natividad, con una sola de sus cuatro torres. Se espera su finalización para 2026, centenario de la muerte de Gaudí.

Cada detalle de este edificio es una obra maestra: bóvedas autoportantes y pilares inclinados para evitar contrafuertes, imponentes torres de formas parabólicas, vanos en sentido espiral, como símbolo de ascensión a Dios,… El impresionante trabajo escultórico en la Fachada de la Natividad también es obra del taller de Gaudí. Se trata de una obra de arte total en la que incluso lámparas, vidrieras o elementos de mobiliario fueron objeto de diseño.

Visita aparte merecen las Escuelas de la Sagrada Familia, a escasos metros del Templo. Frente a la opulencia de este se trata de una modesta edificación en ladrillo que sirvió de escuela para los hijos de los obreros. Los muros curvos de ladrillo o las bóvedas tabicadas “a la catalana” han sido soluciones constructivas motivo de admiración entre los principales arquitectos del siglo XX.

Chimeneas con forma de soldado en La Pedrera o Casa Milà

Chimeneas con forma de soldado en La Pedrera o Casa Milà

Tercera etapa. El Gaudí residencial. Casa Milá, Casa Batlló, Casa Calvet, Palau Güell

La última etapa ofrece un completo recorrido por la arquitectura residencial de Gaudí. Si, desde la Sagrada Familia, atravesamos el Ensanche por Carrer de Provença, antes del cruce con Paseo de Gracia llamará nuestra atención la sensación de movimiento que transmite “La Pedrera”, o Casa Milá. Su obra cumbre residencial es también la más tardía, iniciada en 1906.

En la fachada ya no hay policromía, no se mezclan materiales, no hay abundancia decorativa… Con un solo material como la piedra caliza talla un cerramiento que es a su vez escultura y donde intervienen juegos de luces y sombras o referencias al oleaje del mar. Incluso los elementos de forja en balcones son cada vez más abstractos, aludiendo también a formas de algas y motivos vegetales. En el interior resulta imprescindible visitar la azotea con sus imaginativas esculturas, o el fascinante espacio bajo cubierta, prodigio constructivo de arcos catenarios y bóvedas de ladrillo.

Detalle de la fachada de  la Casa Batlló

Detalle de la fachada de la Casa Batlló

Bajando apenas 500 metros por Paseo de Gracia accedemos a la Casa Batlló, 1904-1906. Las formas ondulantes, las chimeneas escultóricas o el desván de arcos parabólicos también están presentes. Sin embargo aquí la libertad decorativa alcanza un punto insuperable. Las formas óseas en la tribuna y los balcones, el tejado con su cubierta de escamas, las vidrieras policromadas, el mosaico cerámico de la fachada… Desde la lejanía a las vistas en detalle la Casa Batlló es un auténtico derroche de imaginación y soluciones decorativas, especialmente incomparable cuando la cerámica refleja la luz en un día soleado.

La Casa Batlló brilla en la noche de Barcelona

La Casa Batlló brilla en la noche de Barcelona

La siguiente parada la constituye la Casa Calvet, su primera vivienda colectiva, iniciada en 1898 y también dentro del Ensanche. La fachada es totalmente plana pero ya comienza a experimentar el movimiento a través de las curvas en la cornisa, los balcones o la tribuna. Como ya es habitual, uno tampoco se cansa de contemplar en detalle el minucioso trabajo de forja, en este caso en balcones y antepechos.

Y para finalizar este original recorrido cronológico inverso, bajando por la Rambla en dirección hacia el Puerto accedemos al último edificio de nuestra ruta: el Palau Güell, comenzado en 1.886. Salvo los pináculos y chimeneas la apariencia exterior es sobria, destacando los monumentales arcos de acceso. El interior ofrece sorpresas como un increíble sótano abovedado sobre pilares fungiformes, construido enteramente en ladrillo, o el Salón Central, con su espectacular cúpula con óculo central y numerosas perforaciones a modo de estrellas.

Colonia Güell, uno de los primeros diseños de Gaudí

Colonia Güell, uno de los primeros diseños de Gaudí

Final del recorrido. El gérmen inicial. Fanals en Plaça Reial

Una forma inmejorable de acabar este intenso recorrido sería recuperando fuerzas en una de las terrazas de la Plaça Reial, a escasos 150 metros del Palau Güell. Las farolas que la iluminan reproducen un diseño original de Gaudí, de 1879, y considerado la primera aportación del arquitecto a la imagen de la ciudad de Barcelona.

Y si aún disponemos de tiempo, la Cripta de la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló, y ya fuera del término municipal, podría ser el broche de oro a esta completísima visita a la Barcelona de Gaudí, una ciudad imaginada por la mente de uno los mayores genios de todos los tiempos de la arquitectura española.