Lyon, festival de las luces de diciembre

Velas que reaniman las noches. Fulgores incandescentes en las fachadas.

Resplandores en las plazas. Brillos de colores musicales sobre los puentes. La oscuridad y el silencio desaparecen.

Lyon enciende focos que resuenan desde hace 150 años. La ciudad iluminada arrebata el sueño. Un faro que da la bienvenida.

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Lyon organiza el festival de las luces más importante de Europa

La Fiesta de las Luces. Cada año del 8 al 11 de diciembre. La antigua capital de la Galia se repuebla con viajeros, comerciantes y artistas. Bulle el ambiente callejero. La oscuridad exhibe las caras escondidas.

Millones de personas cruzan los ríos, comparten el paseo ya instaurado como tradición. La Fiesta nace en cada hogar lionés, aunque el asombro se produzca ante iglesias, edificios públicos, puentes y plazas principales. Cada habitante contribuye a los fastos lumínicos con velas y faroles que descubren las ventanas.

Una actuación sublime y exclusiva en el Parc de la Tête d’Or. La música agita los ladrillos de Saint-Nizier. Proyecciones sobre el sobrio Théâtre des Célestins. Homilía en la Basílica de Fourvière.

Lyon, Festival de Luces diciembre

La ciudad se ilumina de colores durante el Festival de las luces.

La fiesta original ha crecido. La luz deslumbra durante cuatro días el patrimonio de Lyon. No solo el religioso. Otras capitales mundiales lo han imitado para exponer sus tesoros arquitectónicos. Pero los lioneses conservan la esencia.

Barrios, asociaciones, residencias de artistas y ciudadanos anónimos coordinan programas y actividades. Buscan nuevos escenarios, representaciones innovadoras, enaltecer lo mundano. Desde lo alto, en algunos edificios o colinas, el fulgor es irresistible. La Place des Terreaux revive el pasado. Trayectos visibles para invidentes. Un recorrido oscuro en visión diurna.

Raíces populares

Las raíces de esta Fiesta de las Luces profundizan hasta mediados del siglo diecinueve. Por entonces se acometía la reconstrucción del viejo campanario situado en la vigilante capilla de Nuestra Señora (Notre-Dame) de Fourvière.

El escultor Fabisch ganó el concurso para tallar una estatua de la Virgen María que significara todo el conjunto desde lo alto. No terminó a tiempo (8 de septiembre), así que la inauguración quedó postergada dos meses (8 de diciembre de 1852), coincidiendo con el día de la Inmaculada Concepción.

El Arzobispo de Lyon bendijo el edificio. Los registros locales cuentan que una insistente tormenta anuló la iluminación prevista para el acto. Y los ciudadanos reaccionaron espontáneamente. Miles de velas encendieron aquella noche. El pueblo fue un clamor. Aldeas y ciudades vecinas también relucieron.

El entusiasmo de la gente procreó una fiesta que originariamente fue considerada poco menos que un milagro. A partir de un pasado tan humilde, la fiesta ha ido trascendiendo la propia manifestación visual hasta ser una referencia mundial.

Cultura de la luz

La luz recrea la historia y la cultura lionesas. En 1989, el Plan Lumière refrendó ese sentimiento. Propició que más de trescientas construcciones urbanas iluminaran el valioso patrimonio arquitectónico de Lyon: el Hôtel de Ville (ayuntamiento), el Hôtel Dieu, los puentes sobre el Ródano (Rhône) y el Saona (Saône), el parque de Gerland, Bellecour, Bartholdi. Años más tarde, las luces de la segunda ciudad más importante de Francia mudaron sus reflejos a San Petersburgo, La Habana o Saigón. Vacaciones fuera de temporada. La tradición se abría al mundo.

En 1999, el 8 de diciembre quedó establecido como día oficial del homenaje, aunque el paso del tiempo ha añadido vísperas y resacas. El impulso de la luz también respalda campañas específicas a favor de la sostenibilidad y de una planificación urbana inteligente. Expertos de todo el mundo han intercambiado teorías y propuestas durante cursos, conferencias y debates abiertos. En la ciudad, el interés es latente.

La cultura de la luz sienta sus bases en la vanguardia. El estudio delata conciencia. El Mat’electrique ha creado la diplomatura ‘Concepción y gestión del alumbrado’ en la Universidad Lyon III. La tradición madura.

Lyon catedral

Catedral de Lyon a orillas del Saona

Cuatro días sin coches

La actividad empieza todos los días a las seis de la tarde, prolongándose hasta la una durante el fin de semana. El domingo y el lunes finaliza antes (doce y once, respectivamente). Desde el centro de Lyon arranca caminos extravagantes entre orillas, callejuelas y plazoletas. Uno desemboca en los parques de Gerland y Tête d’Or.

El metro es la mejor comunicación entre distritos. Fluyen pasajeros y animaciones de luz y sonido. Paradas reflexivas junto a museos (Gadagne, Bellas Artes, Historia Natural) y catedrales (Saint Jean). La bicicleta es un vehículo respetable durante estos días de bullicio no apto para coches. Los trenes circulan de noche. Los cruceros acortan por el agua. Distintas perspectivas de Lyon. Luces diferentes.