Montjuïc, un refugio cultural y natural en Barcelona

Anclada entre el mar y la ciudad, la montaña de Montjuïc se yergue a 173 metros y guarda Barcelona desde las alturas. A pesar de su elevación poco pronunciada, desde la antigüedad Montjuïc ha jugado un papel crucial en la defensa de la ciudad gracias a su posición privilegiada y estratégica: la ladera este se encarama hacia el Mediterráneo y permite controlar el puerto, mientras que, desde la cima, la ciudad en toda su extensión es visible en el resto de direcciones.

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La montaña de Montjuïc cuenta con una posición estratégica en Barcelona. Foto: Angie Castells

Aunque Barcelona ya no precisa de defensas, Montjuïc, «el monte de los judíos», sigue interpretando un papel esencial en la vida de barceloneses y visitantes. Allí se aglutinan el Castillo, construido en 1751; instalaciones deportivas; teatros; museos; pabellones; jardines e incluso un cementerio judío medieval; que convierten la montaña en un destino cultural y natural imprescindible si visitas la ciudad condal.

Recorriendo Montjuïc a través de sus museos

Para comenzar a explorar Montjuïc, acércate hasta la Plaça Espanya y sigue la avenida Maria Cristina, un amplio paseo flanqueado por pabellones y recintos feriales que conduce hacia la montaña a través de escalinatas. Al fondo se enmarca una de las imágenes más clásicas de Montjuïc: en primer plano, la Font Màgica, la mayor fuente ornamental de Barcelona, que los fines de semana protagoniza un multitudinario y mágico espectáculo de luz y color. Al fondo, el Palau Nacional, una majestuosa construcción diseñada con motivo de la Exposición Internacional de 1929 que hoy en día alberga el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC). Este museo, que cuenta con unas vistas privilegiadas de Barcelona, te permite recorrer el arte catalán a través de los siglos mediante sus colecciones, que se dividen en el arte románico y gótico; el arte del Renacimiento y barroco; y el arte moderno, con fotografía, dibujos, grabados y carteles.

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La parte posterior del museo MNAC. Foto: Angie Castells

Si rodeas el MNAC y sigues ascendiendo, pronto divisarás la silueta de la aguja blanca de la torre de telecomunicaciones, diseñada por Santiago Calatrava con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992. En esta zona se concentran muchas de las instalaciones olímpicas de Barcelona, como el Palau Sant Jordi, que hoy en día sigue acogiendo conciertos de grandes artistas internacionales. Al lado se encuentra el Estadi Olímpic Lluís Companys, un recinto deportivo construido en 1929 que alberga multitudinarios espectáculos y acontecimientos deportivos. Junto al estadio puedes visitar otro de los museos de Montjuïc, el Museu Olímpic i de l’Esport J. Antoni Samaranch, que mediante simuladores y una visión innovadora te permite experimentar el deporte desde un punto de vista insólito, además de descubrir Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos.

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El Estadio Olímpico Lluís Companys, en Montjuïc. Foto: Angie Castells

Muy cerca, déjate sorprender por el arte del pintor barcelonés Joan Miró en la Fundació Miró, el espacio que la ciudad dedica a sus pinturas, esculturas, cerámicas, grabados y dibujos, y la colección pública más importante de su obra. Se trata de un museo colorido y muy completo, donde el genio se respira y se entremezcla con un aire mediterráneo, en especial gracias al jardín escultórico que encontrarás junto al edificio, donde el arte surge de entre las refrescantes sombras.

La montaña de Montjuïc acoge otros muchos y destacados museos, como el Museu d’Arqueologia de Catalunya, que te traslada al pasado del pueblo catalán y a sus relaciones con el resto de la Península y el Mediterráneo; o el CaixaForum, un museo ubicado en un espectacular edificio modernista de Puig i Cadafalch que ofrece una programación actual y dinámica, con exposiciones, proyecciones y ciclos.

Un paseo por los jardines de Montjuïc

A pesar de su amplia oferta artística y cultural, los verdaderos dueños de la montaña de Montjuïc son los jardines. Te será imposible andar muy lejos sin adentrarte en un nuevo espacio verde: las laderas están repletas de pequeños oasis que a lo largo de distintos niveles ofrecen cobijo en los tórridos días de verano y un escenario idílico para pasear durante cualquier momento del año. El más extenso es el Jardí Botànic de Barcelona, un jardín botánico centrado en la vegetación del clima mediterráneo donde puedes perderte en cinco zonas distintas (paisajes californianos, sudafricanos, australianos, mediterráneos y chilenos) y disfrutar de las tonalidades y aromas de las más de mil variedades de plantas y flores, cambiantes a lo largo del año. Al pie de Montjuïc encontrarás, también, el Jardí Botànic Històric de Barcelona, el antiguo jardín botánico, que cuenta con una colección única de cactus.

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Un agradable paseo por el Jardí Botànic de Barcelona. Foto: Angie Castells

Piérdete por la montaña y pronto te verás envuelto en alguno de los demás jardines de Montjuïc, construidos en su mayoría durante el siglo XX. Los jardines de Miramar, un precioso mirador con vistas al mar y a Barcelona, o los de Laribal, que inspiran paz gracias a sus terrazas y rincones resguardados, son solo algunos de los tesoros de la montaña. Merecen una mención especial los jardines de Joan Maragall, que rebosan elegancia y clasicismo junto al también majestuoso Palacio de Albéniz.

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Vistas de Barcelona desde los Jardines de Laribal. Foto: Angie Castells

La vida cultural y los teatros de Montjuïc

La vida cultura y artística de Montjuïc no se encierra solo en los museos, sino que se representa, día tras día, en los teatros y escenarios de la montaña. Por un lado, en la falda encontramos el Barcelona Teatre Musical, un recinto polivalente que acoge numerosos musicales, espectáculos y conciertos. Por el otro, el arte y el teatro con un toque más independiente tienen una fantástica representación en algunos de los teatros más queridos y prestigiosos de Barcelona: el Teatre Lliure, el Teatre Grec y el Mercat de les Flors. En verano, el Teatre Grec, un teatro al aire libre situado entre bucólicos jardines en una antigua cantera, se convierte en el escenario principal del Festival Grec, que aúna danza, teatro, música y circo.

Cómo llegar a Montjuïc

Para disfrutar de un paseo monumental, baja en la estación de metro de Plaça Espanya y sube andando a Montjuïc por las escalinatas. Para moverte por la montaña de una forma original y superar el desnivel hasta el Castillo, toma el teleférico, que para en tres estaciones repartidas por la montaña y ofrece unas vistas imponentes de Barcelona. Desde el mirador de Miramar, puedes tomar el teleférico del puerto, que sobrevuela el litoral de Barcelona hasta la playa de la Barceloneta.