Un paseo por París, ruta a pie por lo mejor de la ciudad.

No hay nada mejor que recorrer una ciudad desconocida caminando. La Ciudad de la Luz parece haber sido diseñada a la perfección para disfrutarla paso a paso. Y es que sus plazas, sus museos, sus catedrales, sus monumentos y barrios siguen un trazado perfecto.

Lo primero que siente el visitante es su amplitud y su grandiosidad. Y que tras cada famoso enclave, y en la mayoría de los casos a no muchos metros, se encuentra otro gran emblema de la ciudad.

No hace falta disponer de mucho tiempo para conocer los lugares más famosos, aunque es cierto que solo para visitar por completo el Louvre necesitaríamos una semana completa…

Sea cual sea el tiempo de que dispongamos, podremos llevarnos una estampa general más que suficiente para completar ese hueco vacío de nuestro corazón que nos faltaba por rellenar, pues si esta es la ciudad del amor, desde luego lo es por algo.

Y tras este pequeño viaje, será amor a primera vista. Que se abra paso a la luz: adentrémonos en París…

Luces de otoño en Paris

Objetivo: la Torre Eiffel

Quien diga que no es lo primero que desea ver, miente… Y es que por manida que sea su imagen, sigue atrayendo de forma espectacular. ¡Y no es para menos! La impresión de tenerla frente a uno mismo bien merece la pena.

Pero el mejor punto de partida para conocer esta gran ciudad es sin duda el Arc de Triomphe, situado en la Place Charles de Gaulle. Junto a las que ofrece la torre, este monumento regala las más bellas postales de la ciudad por lo que, si es posible, no estaría de más hacer el primer alto en el camino.

Desde este lugar, sin perder de vista nuestro objetivo, caminar por la Avenue des Champs-Élysées será todo un privilegio.

Esta gran avenida se encuentra enmarcada a ambos lados por multitud de cafeterías, restaurantes y boutiques, y si no nos perdemos en alguna tienda o disfrutando de un exquisito café au lait avec croissant llegaremos a la Place de la Concorde, donde se alza majestuoso el Obélisque.

Desde este punto, caminando en línea recta se llega hasta el Jardin des Tuileries. El Arc de Triomphe de Carrousel lo separa del gran Musée du Louvre.

Y aunque solo sea para ver la enigmática sonrisa de La Gioconda (rodeada siempre de una multitud), el precio de la entrada habrá valido la pena.

Ópera de Paris

La gran Ópera de Paris es de las más antiguas de europa

Desde la Place de la Concorde hasta la Place de la Vendôme

Volviendo a la Place Concorde, otra interesante ruta nos espera; girando hacia la izquierda, continuando por la Rue Royal, el visitante se encontrará con la Église de la Madeleine.

Este bello templo católico de corte neoclásico se encuentra también al lado de la Rue Faubourg-Saint-Honoré, muy conocida por las tiendas de lujo que en ella residen.

Por el Boulevard des Capucines se llega hasta la Opéra de París y desde esta, tomando la Rue de la Paix, concluimos este gran tramo que nos habrá dejado a los pies de la Place de la Vendôme, donde la ciudad de los mil aromas despliega sus alas gracias a las muchas perfumerías que en esta zona se encuentran.

Una torre única en el mundo

Por si esto fuera poco, más sorpresas esperan al viajero. Y haciendo una pequeña trampa que nos permita coger el metro hasta la parada de Les Invalides, estaremos –por fin- muy cerca de nuestro objetivo, no sin antes contemplar la tumba de Napoleón.

Al lado de este enclave, queda el Musée Rodin y siguiendo por la Avenue de Tourvilles hasta la Place de l’Ecole Militaire, los Champs de Mars nos llevan sin dudarlo -y solo acompañados por el viento- hasta la gran Torre Eiffel.

Para contemplar la torre por dentro, hay que comprar los billetes de acceso y cuyo precio dependerá de la altura a la que deseemos llegar. Las vistas desde la tercera planta nos regalarán preciosas panorámicas y una sensación sobrecogedora.

Desde el símbolo galo por excelencia, la estampa de los Champs de Mars y la preciosa torre Montparnasse al fondo no tiene precio.

Gárgola en Notre Dame

Gárgola en la Catedral de Notre Dame

Del casco antiguo de París al moderno Pompidou

Otro delicioso paseo recorriendo la Île de la Cité y la Île Saint Louis nos desvelará los misterios de la zona más antigua de la ciudad.

Y a través de sus calles, dejándonos llevar por nuestro instinto, nos toparemos con otro gran templo imposible de olvidar: la Catedral de Nôtre Dame.

Si hemos sido capaces de salir de ella y hemos conseguido apartar la vista de sus gárgolas, cruzando el Pont de Sully, por Henry IV alcanzaremos la Place de la Bastille dirección hacia la Place des Vosges. El célebre barrio Marais nos conducirá hasta el Centro Pompidou.

Hacia el Pantheón, desde el Musée D’Orsay

Otra ruta muy recomendable que permite conocer la Assamblée Nacionale, el Boulevard Saint Germain y el Boulevard Saint Michel, donde la Sorbonne no deja a nadie indiferente.

Desde aquí, llegar hasta el Pantheón es tarea fácil, y después, un momento para digerir tanta maravilla en el Jardin du Luxembourg, donde reina el palacio que toma el mismo nombre.

Basílica Sagrado Corazón parís

La Basílica del Sagrado Corazón ofrece unas preciosas vistas de Paris

Y la última perla del recorrido: Montmartre

Inevitable el metro para acceder hasta Montmartre, pasear por la Place Blanche, contemplar el Moulin Rouge, el Boulevard de Clichy para  finalmente, llegar hasta la Basilica del Sagrado Corazón desde donde se contemplan una vistas fantásticas de Paris. La Place du Tertre cerrará este recorrido por las calles de París, donde la luz nunca se agota y el romanticismo asalta en cada esquina. Bon voyage!