Qué ver y hacer en Cracovia: 10 propuestas imprescindibles

Cracovia es una de las ciudades más antiguas de Polonia y tras Varsovia, su capital, la segunda más importante del país en lo que a población ser refiere. Para muchos polacos esta elegante urbe en las márgenes del río Vístula conserva todavía la importancia de la capitalidad que detentó durante varios siglos.

Quienes viajan por primera vez Cracovia se encuentran con una ciudad de arquitectura ecléctica con un marcado aire medieval en ocasiones mancillado por las cicatrices de la guerra. Sin embargo, la ciudad ha sabido recuperarse de un pasado reciente que la tuvo en el punto de mira del ejercito nazi y actualmente es una de las ciudades más bonitas y sorprendentes de Europa.

Para que no te pierdas lo mejor de Cracovia, te presentamos un itinerario con 10 visitas imprescindibles para que puedas comprobar por qué desde 1978 el casco antiguo de esta ciudad forma parte del Patrimonio de la Humanidad.

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1. Plaza del Mercado

La Plaza Rynek Główny (Plaza del Mercado) puede presumir de ser una de las plazas medievales más grandes de Europa y sin lugar a dudas la más importante de Polonia. Ocupa una superficie de alrededor de 40.000 m2 y su origen se remonta a mediados del siglo XIII, si bien sus edificios más representativos son producto de reconstrucciones que se ejecutaron en siglos posteriores.

Actualmente es un animado punto de encuentro de turistas y locales al abrigo de construcciones emblemáticas como el Sukiennice, la Torre del Ayuntamiento y la Iglesia de San Adalberto. Además, a lo largo del año los eventos públicos más importantes de Cracovia se van sucediendo en este pintoresco escenario al que la abundancia de palomas y los puestos de flores le dan un toque romántico.

Plaza mercado cracovia

Plaza del mercado y torre del Ayuntamiento de Cracovia

2. Torre del Ayuntamiento

La única parte del edificio original que sobrevivió a la demolición de 1820 fue la Torre del Ayuntamiento. Una construcción de 70 metros de altura que como consecuencia de una tormenta acaecida en 1703 presenta una ligera inclinación (unos 55 cm). Ya con anterioridad la Torre del Ayuntamiento ya había sufrido las inclemencias del tiempo y parte del casco gótico original que la decoraba acabo reducido a cenizas tras el incendio provocado por un rayo a finales del siglo XVII.

Dos imponentes leones de piedra custodian la entrada este edificio abierto al público que alberga una exposición permanente de fotografías de la Plaza del Mercado y los antiguos calabozos y salas de torturas, reconvertidos en una agradable cafetería y un teatro.

3. Castillo de Wawel

Durante siglos el Castillo de Wawel fue la residencia oficial de los monarcas polacos. Se ubica en un pequeño promontorio a orillas del río (la Colina de Wawel) compartiendo protagonismo con la Catedral de Wawel, otro de los edificios emblemáticos que hay que ver en Cracovia.

Los salones y apartamentos del castillo se mantienen en muy buen estado de conservación y con unas dos horas de visita es posible recorrer todas sus estancias:

  • Sala del Tesoro.
  • Sala de Armas.
  • Sala de los Diputados.
  • Salones de Estado.
  • Salón del Senado.
  • Salones de los invitados.
  • Apartamentos reales.

El emplazamiento cuenta además con su propia leyenda. Esta habla de un dragón que vivía en la colina y mantenía atemorizado a todo el pueblo hasta que el rey Krak ofreció la mano de su hija a quien lograra acabar con el monstruo. Los más heroicos caballeros de la región intentaron en vano desterrar al dragón. Finalmente fue un astuto zapatero el que logró envenenarlo con una piel de oveja impregnada en azufre y se casó con la princesa.

Que ver y hacer en Cracovia. Castillo real de wawel

Castillo Real en la colina de Wawel, Cracovia

4. Catedral de Wawel

En época de reyes los principales actos institucionales de la monarquía polaca tuvieron lugar entre los muros de la Catedral de Wawel, una construcción de estilo gótico en la que se integran algunos elementos del Renacimiento y del Barroco.

El edificio está dedicado a San Estanislao (patrón del país), Santa Eduvigis (patrona de las reinas) y San Wenceslao (monarca canonizado tras morir a manos de su propio hermano), por lo que popularmente se conoce como ‘la catedral de los tres santos’. El acceso a la catedral es gratuito, pero merece la pena pagar la entrada para visitar sus criptas y la famosa campana de Segismundo, que fue traída desde su emplazamiento original en el castillo.

5. Collegium Maius

Fundado en el 1364 por el rey Casimio III, el Collegium Maius (Gran Colegio en latín) es el origen de la actual Universidad de Jagellónica de Cracovia y el edificio más antiguo de esta institución. A finales del siglo XV se acometieron las obras de reconstrucción más importantes del edifico con un estilo gótico tardío que se ha conservado hasta a actualidad.

Desde su apertura a mediados del siglo XIV el Collegium Maius fue ganando en número de alumnos, fama y prestigio. No en vano, uno de sus estudiantes más ilustres fue Nicolás Copérnico, el padre de la Astronomía moderna. Actualmente el Collegium Maius es la sede del Museo de la Universidad Jagellónica y en sus salas se mantienen intactos instrumentos científicos, colecciones de arte, mobiliario original y una impresionante biblioteca.

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Collegium Maius de la Universidad Jaguelónica

 6. Gueto Judio de Cracovia

El paso de los años ha hecho que el Barrio Judío de Cracovia se integrara por completo en la ciudad. Sin embargo en sus orígenes esta zona conocida como Kazimierz (en referencia al monarca Casimiro III, su fundador en el siglo XIV), fue una ciudad independiente.

Destruido durante la II Guerra Mundial y abandonado tras el conflicto, a mediados del siglo XX el Gueto Judío de Cracovia se somete a un intenso proceso de transformación que lo termina convirtiendo en un pintoresco barrio de callejuelas adoquinadas, cafés, fachadas coloridas, museos de cultura hebrea y sinagogas.

7. Iglesia de San Pedro y San Pablo

Tras su consagración a San Pedro y San Pablo en 1635, esta iglesia de estilo barroco se convirtió en la más grande de Cracovia. Inicialmente utilizada como monasterio para los jesuitas, la Iglesia de San Pedro y San Pablo ha sido escenario de importantes hitos en la historia de Polonia.

Este lugar de culto es con frecuencia el escenario de multitudinarios conciertos de música clásica ya que ofrece muy buena acústica y la posibilidad de acoger a un importante número de asistentes. Las particularidades de su estructura y disposición también se han aprovechado para hacer demostraciones sobre el movimiento de rotación terrestre con un Péndulo de Focault, todos los jueves en el interior del templo.

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8. Fábrica de Oscar Schindler

La película dirigida por Steven Spielberg hizo mundialmente famosa la historia de este empresario alemán que durante la II Guerra Mundial evitó la deportación de cientos de trabajadores de su fábrica a campos de concentración alemanes.

Oscar Schindler es todo un símbolo de la historia del país y la fábrica en la que empleó a cientos de judíos para salvarlos de las atrocidades de los campos de exterminio nazi es ahora un museo en el que se exponen piezas de fabricación originales, fotografías de la época y vídeos documentales.

9. Muralla medieval de Cracovia

Originalmente y manteniendo la tradición medieval, Cracovia fue una ciudad fortificada. De su arquitectura defensiva se conservan todavía varios fragmentos de muralla y una destacada barbacana, de las pocas que se mantienen erigidas en Europa con tanta calidad de detalles.

Se trata de una construcción de planta circular rodeada por un foso y provista de 130 saeteras desde las que los arqueros disparaban sus flechas cuando se aproximaba una amenaza. En base a la antigua disposición de a ciudad, esta barbacana conectaba con la muralla defensiva y protegía uno de los principales accesos a Cracovia, la Puerta de San Florián, desde la que aún hoy asciende el Camino Real que conduce al Castillo de Wawel.

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10. Minas de sal de Wielizcka

Fuera de los límites metropolitanos, las minas de sal de Wielizcka son una interesante opción para una visita de un día por los alrededores de Cracovia. Para acceder a ellas es necesario descender por una escalinata de 378 peldaños (primer nivel) y otros 800 escalones hasta el nivel inferior.

Las entrañas de esta extensión de terreno de más de 300 kilómetros están recorridas por interminables galerías en las que los obreros vertieron durante años su creatividad esculpiendo sorprendentes bajorrelieves de sal. No en vano, este museo natural está considerado Patrimonio de la Humanidad.