Qué ver y hacer en Interlaken: 8 propuestas para todo el año

Su nombre nos desvela su naturaleza: Interlaken, ciudad entre lagos. Y aun así, es imposible no sorprenderse al pisar por primera vez esta pequeña ciudad del Oberland bernés. Cobijada entre el lago Thun y el lago Brienz y dominada por los majestuosos macizos Eiger, Mönch y Jungfrau, Interlaken presume de una belleza clásica y de un entorno natural deslumbrante, que la convierte en una plataforma ideal para realizar excursiones y practicar deportes de todo tipo.

foto interlaken

Las aguas azules del río Aar, une los lagos de Thun y Brienz a través de Interlaken

Desde hace décadas, las estaciones de Interlaken conectan en trenes y cremalleras con las montañas y valles vecinos. En invierno, paraíso del esquí y de las travesías alpinas; en verano, una explosión de color, de balcones rebosantes de flores y de espectáculos al aire libre. Y, durante todo el año, hogar de bulevares y tiendas exclusivas, de hoteles centenarios y de mil y un paseos a orillas del río Aare o de los lagos Thun y Brienz.

Aquí tienes algunas propuestas para descubrir Interlaken, la ciudad suiza entre dos lagos, y empaparte de su extraordinario entorno natural.

Castillo Oberhofen Suiza

El famoso castillo Oberhofen a orillas del Lago Thun

Qué hacer en Interlaken : Propuestas para primavera y verano

Haz una excursión a un mirador de la zona. Interlaken es un punto de partida excelente para los amantes de la naturaleza: está rodeada de senderos y de montañas desde donde se domina el paisaje. Uno de los más conocidos es la plataforma panorámica Harder Kulm, un mirador alpino (1.322 m) con vistas de vértigo sobre Interlaken, los lagos Thun y Brienz y las montañas Eiger, Mönch y Jungfrau. Para acceder, toma el funicular en la estación de Interlaken Ost; una vez arriba, puedes optar por varias excursiones por la montaña.

Embarca en un crucero por los lagos Thun y Brienz. Desde abril hasta octubre, y en horario reducido en invierno, distintos barcos surcan las aguas turquesa del Thunersee y el Brienzersee, rompiendo los reflejos creados por las montañas. Si optas por un crucero al atardecer, verás cómo los últimos reflejos de sol bañan los castillos y los pueblecitos de cuento a orillas de los lagos. ¿Qué tal disfrutar de una tranquila cena a bordo, flotando en un entorno natural único?

Disfruta de un concierto gratuito al aire libre. De junio a agosto, en Interlaken se celebran dos festivales de música nocturnos: el Swissness y el Timeless Jazz. Los conciertos son gratuitos y tienen lugar al aire libre, junto al centro cultural Kuntshaus y al enorme parque Höhematte, en el corazón de la ciudad. Lleva algo para comer y disfruta de una agradable velada musical. O llega un poco antes y aprovecha para pasear por el Höhematte, visitar el reloj floral, comprar un helado en un quiosco y contemplar las vistas del imponente Jungfrau.

Báñate en un lido suizo. Los lidos son lugares donde nadar al aire libre, lo que en Suiza se traduce, a menudo, en pequeñas lagunas situadas a orillas de un lago mayor, como los de Brienz y Thun. Tras un invierno frío, en cuanto el sol primaveral asoma al cielo los suizos se lanzan al agua. De mayo a septiembre, tú también puedes vivir la experiencia de nadar en un lago como el Lemán en los lidos de Bönigen o de Burgseeli, a pocos minutos de Interlaken, que además cuentan con instalaciones con piscinas climatizadas, cafeterías y prados para tomar el sol.

Visita el Kursaal y los jardines japoneses. En el centro de Interlaken, destacan dos bellos jardines: los que rodean el casino y centro de convenciones Kursaal, majestuoso al pie de la montaña; y los jardines japoneses frente al Hotel Interlaken, que evocan paz. Si te apetece seguir disfrutando de la tranquilidad, rodea el Kursaal hasta la parte trasera, donde encontrarás el río Aare, y sigue el paseo fluvial hacia el oeste para descubrir una de las zonas menos turísticas de Interlaken.

Montañas Interlaken

La nieve en las montañas anuncian la llegada del invierno a Interlaken

Actividades de invierno en el área de Interlaken

Toma una taza de chocolate en Schuh. En un país de inviernos fríos y de tradición chocolatera como Suiza, el mejor remedio para combatir las bajas temperaturas es una taza o una fondue de chocolate. En el corazón de Interlaken, disfrútala en la emblemática cafetería Schuh, que también cuenta con una tienda dedicada al alimento de los dioses; o en Top o’Met, el restaurante panorámico del hotel Metropole, que también sirve dulces y ofrece unas vistas privilegiadas de la ciudad. Tras la comida, prueba un vaso del licor alemán de cerezas kirsch, muy popular también en tierras suizas.

Practica tu deporte invernal favorito. Interlaken es un paraíso para los deportes invernales. El más obvio es el esquí, ya que la ciudad está rodeada por más de 250 km de pistas conectadas por funiculares y trenes. Pero en las calles de Interlaken se acumulan las empresas que ofrecen otras experiencias cargadas de adrenalina: heliesquí, bajadas en trineo, caminatas por glaciares (accesibles hasta octubre)… O, si te atreves, salta en parapente desde las escarpadas montañas vecinas y aterriza en el parque Höhematte tras sobrevolar los lagos y valles a vista de pájaro.

Sube al Jungfraujoch. Aunque el viaje en tren desde Interlaken hasta el macizo Jungfrau es de más de dos horas, subir al Jungfraujoch es una experiencia imprescindible. Se trata de la estación de tren más alta de Europa, situada entre cimas nevadas y el colosal glaciar Aletsch a 3.454 metros de altura.

A la estación, que cuenta con un mirador y un palacio de hielo, se accede atravesando la montaña en tren por un túnel construido más de un siglo atrás. Este extraordinario lugar, recogido en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, se puede visitar durante todo el año, aunque en invierno los paisajes muestran todo su esplendor.

Calle de interlaken

Calle principal de Interlaken, Suiza. Foto: Angie Castells

Descubre Interlaken y los lagos en cualquier época del año

Primavera, verano, otoño o invierno; si viajas a Interlaken, no dejes pasar la oportunidad de visitar los vestigios de su monasterio medieval y su castillo barroco, cercanos al centro de la ciudad; o de pasear por el casco histórico. Además, reserva una mañana para recorrer los lagos y detenerte en los pueblecitos. En el idílico Brienz, a orillas del Brienzersee, podrás tomar el tren de vapor más antiguo de Suiza; y en la ciudad de Thun, a orillas del Thunersee, disfrutarás del encanto de las calles empedradas del casco histórico.