Un día en Roma: recorrido esencial por la ciudad eterna

A Roma se la conoce como la ciudad eterna, y no se trata de un apodo en vano.

Hablar de la capital italiana es hablar de una metrópolis cuya historia se extiende, como una gran epopeya, a lo largo de tres milenios; de una ciudad que ha sido cuna, influencia y símbolo de la humanidad y que hoy en día sigue vibrando con las vidas de más de 2,7 millones de habitantes. Así de eterna, de inabarcable, es Roma y el crisol de historias que esconde.

Roma - El Foro romano

Foro romano

Y es eterna, también, porque dentro de sus fronteras condensa una de las mayores cantidades de patrimonio artístico, cultural e histórico del mundo. Es imposible andar más de dos pasos sin encontrar una iglesia, doblar una esquina sin toparte con una ruina milenaria. Sin embargo, a pesar de esta enorme riqueza patrimonial, si no dispones de demasiado tiempo para visitar la ciudad eterna puedes recorrer el centro en unas horas y saborear sus lugares más emblemáticos.

Te cuento qué hacer y qué ver en un día en Roma para que conozcas la esencia de la capital italiana y tengas una razón más, aunque seguro que no te faltarán motivos, para volver.

Las ruinas del Imperio romano en Roma

El corazón de Roma se levanta, a orillas del río Tíber, entre siete colinas. Un buen punto de partida para descubrir el pasado de la ciudad es el espléndido trío histórico que forman el Coliseo, el Foro romano y la colina del Palatino, donde se encuentran algunas de las ruinas romanas más evocadoras de la ciudad y uno de los principales monumentos de Roma. La entrada para visitarlos es combinada: por 12 € (o 7,5 € si eres estudiante o ciudadano europeo menor de 26 años) podrás acceder a todos. Las tres visitas ocuparían gran parte del día, así que, en este recorrido, te propongo visitar el Coliseo.

Roma - El Coliseo

Interior del Coliseo romano

Este imponente anfiteatro se construyó en el siglo I y es uno de los monumentos mejor conservados del Imperio romano: tanto, que forma parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y, además, se lo considera una de las Nuevas siete maravillas del mundo moderno. Recorriendo los pasadizos y asomándote a la plaza central del mastodóntico Coliseo, casi te parecerá oír el griterío de miles de espectadores de todas las clases sociales resonando entre las graderías durante un combate entre gladiadores.

A la salida, pasea por las calles circundantes y podrás contemplar de cerca el Foro Romano, el área alrededor de la cual se articulaba la antigua Roma. Los restos de templos, basílicas, arcos y curias son todavía visibles, y permiten imaginar el bullicio que reinaba en el lugar que ejercía como columna vertebral del comercio, la justicia y la religión de la República. Desde la parte trasera de la cercana plaza de Campidoglio, obtendrás unas preciosas vistas elevadas del Foro.

Las plazas y fuentes más emblemáticas de Roma

Partiendo de esta zona monumental, toma la Via dei Fori Imperiali, repleta de vendedores ambulantes y ambiente, y desembocarás en la Piazza Venezia. En esta plaza destaca un monumento que, con su colosal tamaño y su blanco impoluto, es visible desde toda la ciudad: el Monumento a Vittorio Emanuele II. La “tarta de boda”, como se apoda por su forma y color a esta construcción, rinde homenaje al primer rey de la Italia unificada. Aunque estéticamente es poco apreciado, ofrece una terraza gratuita con unas vistas panorámicas sorprendentes de Roma y el Vaticano.

Roma - Monumento a Vittorio Emmanuele

Toma ahora la Via del Plebiscito y en diez minutos llegarás al Largo di Torre Argentina, una plaza que conserva los restos de algunos templos romanos y del Teatro de Pompeyo. En esta plaza, en el año 44 a.C., se produjo uno de los episodios más conocidos de la historia de la Roma antigua: el asesinato de Julio César a manos de los conspiradores. Hoy en día, la plaza acoge un refugio de gatos, que merodean entre las ruinas ajenos al pasado.

Desde la plaza, Via di Torre Argentina te conducirá en pocos minutos a una de las joyas monumentales de la capital italiana: el Panteón, ubicado en la Piazza della Rotonda. El Panteón de Agripa, erigido en honor a todos los dioses al principio del Imperio romano, se ha conservado magníficamente gracias a las reconstrucciones y a la transformación en iglesia cristiana que sufrió a lo largo de los siglos. La entrada es gratuita y dentro, además de contemplar el legado del tiempo, podrás ver la sepultura del pintor y escultor Rafael.

Las calles vecinas, como Via del Seminario o Via dei Pastini, acogen un restaurante tras otro donde comer un menú turístico y reponer energías.

Tras visitar el Panteón, se te plantean dos opciones. La primera es caminar unos minutos en dirección oeste hasta alcanzar la Piazza Navona, una monumental plaza coronada por magníficas fuentes y uno de los muchos obeliscos egipcios que se erigen en Roma.

Desde allí, las calles que se extienden hacia el oeste conducen al río Tíber y, en la otra orilla, al castillo de planta circular Castel Sant’Angelo. Esta parte del recorrido es idónea si te apetece terminar el día visitando el Vaticano: a través de la Via della Conciliazione se accede a la icónica Plaza de San Pedro y a la basílica homónima, corazón sagrado del catolicismo.

Roma - La piazza Navona fuente neptuno

Fuente de Neptuno en Piazza Navona

Si prefieres seguir explorando el centro de Roma, desde el Panteón camina en dirección este y en menos de diez minutos aparecerá, anti ti, la fuente más mítica de los cientos que se reparten por la ciudad.

Te encuentras en la grandiosa y blanquísima Fontana di Trevi, coqueta protagonista de películas e imán para miles de visitantes que la abarrotan a todas horas del día. La fuente es un lugar ideal para terminar el recorrido de un día por Roma, ¿y qué mejor que hacerlo cumpliendo con la tradición? Toma una moneda y échala a las aguas de la fuente por encima del hombro: según la leyenda, así asegurarás tu regreso a la ciudad eterna.

Y, si todavía dispones de unas horas más en Roma, camina hacia el norte en dirección a la Piazza di Spagna, donde las famosas escaleras te invitan a descansar y a contemplar la silueta de la ciudad desde las alturas antes de recorrer las tiendas de la selecta Via dei Condotti y despedirte de la ciudad.

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